El veneno emocional del pensamiento negativo
Cada persona tiene una tendencia mayor o menos hacia el pensamiento negativo dependiendo de cuál sea su historia personal en la infancia, el nivel de satisfacción con sus relaciones personales, las experiencias vitales, su carácter… El trabajo en la reducción del número de pensamientos negativos que tenemos cada día es primordial ya que cada idea negativa es como un veneno emocional que te hace sentir mal contigo mismo no sólo a nivel mental sino también, físicamente.

La desconfianza crónica

El pensamiento negativo tiene tal poder que llegado el momento, podemos convertirnos en sus víctimas al caer en la desconfianza crónica. Es decir, al dudar de todo y al poner a prueba constantemente a los demás.

La desconfianza crónica no te deja ser tú mismo, saca tu peor yo y te transforma en una persona diferente.

No pongas excusas

No pongas excusas ni razones para justificar tu desconfianza crónica durante más tiempo. No es necesario que te des mil argumentos para seguir en esa línea ya que lo importante es cambiar y evolucionar.

Si haces un análisis más profundo del pensamiento negativo te darás cuenta de la cantidad de veces que te has puesto en lo peor y luego, la vida te ha sorprendido. O también, de la cantidad de veces que te has equivocado al hacer un juicio equivocado sobre alguien.

El pensamiento negativo constante no te deja vivir de verdad porque desde el prisma de la queja y la desconfianza la vida se transforma en una mera supervivencia en donde vas salvando obstáculos siempre con miedo y con vértigo.

El veneno emocional del pensamiento negativo

Asume tu imperfección

Cuando nos colocamos en el rol del pensamiento negativo crónico perdemos la perspectiva real de nuestra propia esencia. Todas las personas tienen limitaciones y se equivocan. El error reside en esperar la perfección constante.