Emociones que nos dan hambre
Todos, en mayor o menor medida, comemos de forma emocional. Esto significa que comemos grandes cantidades de alimentos altos en calorías y normalmente sin control, y no porque tengamos hambre, sino porque sentimos una emoción o un sentimiento que no podemos superar y decidimos intentar sentirnos mejor comiendo. Como es el estado de ánimo y no el hambre lo que queremos saciar, normalmente es muy difícil parar de comer.

Sin embargo, no todas las emociones dan hambre. A la mayoría de personas el amor, por ejemplo, les quita el apetito, igual que la alegría o la excitación por un acontecimiento futuro que parece feliz. ¿Cuáles son las emociones que nos dan hambre?:

– Falta de control: Sientes que todo a tu alrededor se hunde y que no hay nada que puedas hacer para cambiarlo, como si fueran los demás, o el destino o los dioses quienes dirigieran tu vida y tú nada más que una marioneta a su merced para su divertimento. Dentro de esta vorágine, te das cuenta de que sí hay una cosa que puedes controlar: la comida. Puedes comer todo lo que quieras, cuando quieras y como quiera. Y comes.

– Enfado e ira: Podemos estar enfadados con los demás o con nosotros mismos y, como no sabemos cómo enfrentarnos a la situación para que cambie, decidimos comer para olvidarnos del enfado y sentirnos mejor.

– Tristeza: Nos sentimos tristes y miserables, que no le importamos a nadie, que no valemos para nada y que nada de lo hagamos tiene importancia. Vemos la vida como un túnel negro en el que no se divisa ninguna luz al final. Lo damos todo por perdido y recordamos lo bien que nos sentimos cuando esa tableta de chocolate se derrite en nuestra boca. Entonces decidimos que nada tiene importancia y comemos para sentirnos mejor.