Empatía, conocer los sentimientos del otro
Si hay una cualidad que nos permite a los seres humanos ponernos en su lugar, comprendiendo así sus sentimientos y sus motivaciones, se trata de la empatía. La mayoría de las personas la poseen, lo que hace posible que nos podemos relacionar unos con otros, pero existen otras personas que padecen una incapacidad sistemática para ponerse en la piel de los demás y comprender lo que sienten.

Y esto es un problema que a la larga trae consecuencias a las personas poco empáticas, porque tiene gran influencia en nuestras relaciones sociales, lo cual influye en la totalidad de nuestra vida.

Aunque parecen términos sinónimos, empatía y simpatía no son lo mismo. La simpatía es algo puramente emocional, que sentimos de forma casi automática cuando conocemos a alguien (al igual que la antipatía), mientras que la empatía exige que también involucremos nuestros sentimientos, sintiendo lo que siente otra persona y haciéndolo nuestro.

La empatía forma parte de la denominada inteligencia emocional enunciada por Gardner en su teoría de las inteligencias múltiples. Una de las cualidades que hace tan especial la empatía es que no sólo se basa en lo que decimos, sino que sobre todo tiene su base sobre la comunicación no verbal. Cuando narramos o escuchamos a alguien que nos narra un hecho, prestamos atención a la mirada, el gesto o incluso los silencios, y ello nos da idea, si somos empáticos, de lo que la persona está sintiendo en ese momento.

Sin embargo no debemos caer en el error de pensar que actuar con empatía implica estar siempre de acuerdo con la otra persona o dejar de lado nuestras propias convicciones. La empatía, en estos casos, nos ayuda a respetar y comprender la posición del otro, sin querer cambiarla y sin humillarle o reprocharle dicha forma de pensar.