Empezar un nuevo día con fuerza
Empezar un nuevo día; detrás de esa frase que puede parecer de lo más sencilla existe todo un reto psicológico para muchas personas que viven el inicio de la jornada como un auténtico tormento. Está claro que el estado de ánimo influye más de lo que parece a simple vista en la forma en la que te levantas de la cama, ya sea con ilusión o apático. Por ello, las personas que están en un momento de dificultad deben ser conscientes de que ese puede ser uno de los instantes en que más energía deban gastar e invertir.

Empezar un nuevo día con fuerza es tomar conciencia de que el destino o Dios (según sean las creencias de cada persona) te ha regalado un poco más de tiempo. Un tiempo precioso que no debes desperdiciar y que debes valorar para cumplir los verdaderos deseos de tu corazón. Si hoy fuese tu último día de vida… ¿Qué es lo que te gustaría hacer? ¿Con quién te gustaría estar? La verdad es que son preguntas que no son nada fáciles de responder.

Para empezar un nuevo día con fuerza debes conocerte a ti mismo, saber qué quieres y a dónde te diriges. Existen situaciones en las que te va a costar especialmente levantarte de la cama: ante la tristeza profunda, la depresión, una crisis existencial, una falta de vacío vital, el miedo a afrontar una situación determinada, la soledad vivida como enfermedad…

En el calendario existen días de todo tipo pero está claro que la forma en la que inicias la jornada influye más de lo que parece a simple vista en la forma de acabarla. Por ello, intenta ser optimista incluso cuando la alegría te parezca algo artificial.

Empezar un nuevo día. Ese podría ser el título de un poema esperanzador y vitalista que tú mismo puedes escribir con un poco de paciencia e ilusión por ir desvelando la magia de ese regalo tan maravilloso llamado vida.