¡Encuentra tu atractivo!
Hay mañanas en las que uno/a se levanta por la mañana y al mirarse en el espejo entra de todo menos ganas de arreglarse porque no se ve el atractivo por ningún lado…pero algo te diré, todos tenemos nuestro atractivo y sólo es cuestión de proponérselo para encontrarlo. ¿Sabes qué debes hacer antes que nada? ¡Cambia el chip! Piensa que sí lo tienes y lo encontrarás. En este artículo te quiero dar pequeños consejos para que te des cuentas que también tienes atractivo, ¡tanto si eres mujer como si eres hombre!

Revistas

¿Eres de las personas que se fijan en las revistas para compararte y ver que no tienes nada de atractivo? Pues ahora imagina todas esas fotografías sin haber pasado por sesión de peluquería, maquillaje y sobre todo… ¡photoshop! ¿Tú ves a personas así por la calle de normal? Seguro que te empezarás a dar cuenta que las personas sin pasar por todo eso, son de lo más normal.

¿Te miran?

Es aconsejable que aprendas a relativizar la mirada ajena y que entiendas que no siempre tienes que gustar a todo el mundo, lo importante es que te gustes a ti mismo y que los demás piensen lo que quieran. Nunca vas a satisfacer a todos ni tienes por qué hacerlo. Si te quieres a ti mismo, te aceptas y te gustas, irradiarás satisfacción que es la base del encanto personal.

¡Encuentra tu atractivo!

No te obsesiones

Obsesionarse con la imagen es un error, hay cosas más importantes e interesantes en las personas que sólo lo superficial. Piensa, ¿hay personas que ames que te parezcan guapas? Independientemente de si lo son o no… ¿Qué aspectos de esas personas te parecen atractivos? Verás que no todo lo que valoras es simplemente físico.

Sé feliz con tu imagen

¡Siéntete satisfecho/a con tu imagen! ¡Claro que sí! Decide cómo te apetece vestirte, peinarte, arreglarte ¡y siéntete bien! Actúa en consecuencia a esas decisiones. El cuerpo y la imagen es mucho más que un escaparate de moda.

Olvídate de las revistas y de los “cuerpos 10” que salen en ellas, porque en la vida real el cuerpo también habla de sensualidad, de salud o de calor humano.