Eneagrama para conocer tu personalidad
Conocernos a nosotros mismos es una herramienta imprescindible si queremos mejorar nuestra vida dentro de cualquier ámbito. Sabiendo nuestros puntos fuertes y débiles, podremos saber en qué tendremos que mejorar y con qué aptitudes y habilidades contamos para hacerlo, lo cual nos permite superarnos a nivel personal.

De entre las diferentes técnicas que existen para conocerse uno mismo, una de ellas es el eneagrama, un sistema que describe los nueve tipos principales de personalidad, de ahí su nombre (enea = nueve). Esta agrupación parte de la base de que quienes comparten una serie de rasgos de personalidad también tienden a ver el mundo de una forma similar y se enfrentan a los obstáculos del día a día de un modo parecido.

El eneagrama está compuesto por un círculo, que encierra dentro de él un hexágono un triángulo equilátero. Los símbolos no están elegidos al azar, ya que el círculo representa el todo, y el triángulo equilátero y el hexágono representan los nueve puntos básicos que determinan la personalidad de cada uno, así como las contradicciones interiores a las que debemos hacer frente a diario.

Los nueve tipos de personalidad intentan definir los rasgos principales de la misma, lo que no obsta para que una persona tenga rasgos de distintos cuadros. Ninguno de estos tipos es mejor o peor que otros, ya que sólo se tienen en cuenta las cualidades que describen a cada uno:

– Reformador: Racional, idealista, controlado y perfeccionista.

– Ayudador: Afectuoso, efusivo, generoso, complaciente y posesivo.

– Triunfador: Pragmático, adaptable, ambicioso, sobresaliente y orientado al éxito.

– Individualista: Sensible, reservado, dramático, ensimismado y temperamental.

– Investigador: Cerebral, perceptivo, innovador, reservado.

– Leal: Comprometido, encantador, nervioso, desconfiado y responsable.

– Entusiasta: Activo, disfruta del ocio, espontáneo y disperso.

– Desafiante: Poderoso, seguro de sí mismo, decidido y voluntarioso.

– Pacificador: Modesto, receptivo, simpático, satisfecho y tranquilizador.