Engaños de la mente: la adivinación del pensamiento
Nos cruzamos con un amigo por la calle, le saludamos y no sólo no sólo no responde a nuestro saludo, sino que nos mira con gesto serio, casi hosco. Buscamos justificación a este hecho y concluimos su comportamiento se debe a que hemos hecho algo con anterioridad que le ha molestado, a que por alguna razón no le caemos bien, o que ha decidido que no somos lo suficientemente válidos para ser su amigo, es decir, adivinamos lo que el piensa, siempre con un planteamiento negativo y dañino para nuestra autovaloración y nuestra autoestima.

Esta adivinación o lectura de la mente es una distorsión cognitiva que hace que creamos saber cuál es la razón de determinadas actuaciones de los demás con nosotros mismos, siempre con un resultado negativo hacia nosotros. Se da en personas tímidas, con ansiedad o fobia social o con baja autoestima. El resultado de todo esto es que normalmente la respuesta a este pensamiento es evitar a la otra persona, o enfadarnos con ella o gritarla, lo cual dificulta aún más las relaciones sociales, entrando así en una espiral difícil de cortar.

Para eliminar esta adivinación, lo primero que tenemos que hacer es identificar correctamente la adivinación que estamos realizando, como “no me habla porque le caigo mal” y examinar las evidencias que sustentan dicha adivinación, así como las que la rebaten, para determinar la veracidad de la misma. En ocasiones sí será verdad, y será en ese momento cuando tenemos que aceptar que no podemos gustar ni caer bien a todo el mundo, pero eso no nos quita el valor que tenemos como personas.

Debemos aceptar que siempre habrá alguien a quien no le guste cómo somos o lo que hacemos, y si este pensamiento nos resulta difícil de aceptar, deberemos plantearnos de dónde viene esa necesidad de aceptación.