Enseñanzas fundamentales de la escuela de la vida
La escuela de la vida, es esa facultad en la que no terminas de licenciarte nunca porque siempre aprendes cosas nuevas. De hecho, siempre queda alguna asignatura pendiente por hacer y por llevar a cabo. Y en este caso, a diferencia de la universidad entendida en su sentido académico, es bueno tener retos por cumplir porque el corazón se alimenta constantemente de ilusiones nuevas. Incluso, en la vida, igual que en la universidad, es posible ser repetidor de curso, es decir, necesitar de una segunda oportunidad para sacar adelante un proyecto.

La sabiduría de la experiencia

En la escuela de la vida, lo más importante es la sabiduría de la experiencia, esa que destilan con tanta humildad personas que son un libro abierto porque han vivido mucho, pero también, han sacado un gran partido emocional de sus vivencias. La primera enseñanza de la escuela de la vida, es que a todos, nos va la vida en esta escuela de alegrías, decepciones, encuentros personales y distanciamientos que como un baile van marcando el pasado de quiénes somos y de quiénes llegaremos a ser.

Enseñanzas fundamentales de la escuela de la vida

Tú eres el maestro

En la universidad, siempre quedamos a la espera de la nota que el profesor ponga al examen que hemos hecho. En cambio, en la escuela de la vida, tú eres tu maestro, en tanto que lo importante, siempre, es que tú te sientas bien contigo mismo, tranquilo por aquello que has hecho. Esto que resulta muy fácil de decir en la teoría, no es tan sencillo en la práctica. Así queda de manifiesto en los casos de personas que tienen una baja autoestima, no se perdonan errores del pasado, o son excesivamente exigentes consigo mismas.

Ser tu propio maestro, en ocasiones, puede llevarte a perder la objetividad. Pero recuerda, que en la escuela de la vida, todos los días aprendes algo nuevo.