Enseñar a un niño a ser optimista
Aunque no siempre se tiene en cuenta, el optimismo es uno de los valores más importantes que podemos inculcar a nuestros hijos, ya que les va a pensar en positivo y, de ese modo, superar con mayor facilidad las dificultades por las que tengan que atravesar a lo largo de su vida, viendo en los problemas no un obstáculo, sino una oportunidad de descubrir sus propias capacidades y de mejorar.

Para ello, lo primero que tenemos que hacer es entrenarnos nosotros mismos en el optimismo, ya que la mejor forma de enseñarles es siéndolo nosotros mismos. Si tendemos a ser negativos, esto será para nosotros la oportunidad de realizar un cambio en nuestros hábitos de pensamiento que nos permitirá ser más felices.

Desarrollar una actitud positiva con respecto a los problemas que nos surjan en el entorno familiar también les ayudará a ser optimistas, ya que crecerán en un clima de confianza y bienestar emocional. Para ello, ante un problema debemos concretarlo sin insistir mucho sobre el error cometido y sin identificar al niño con el mismo. Ayudaremos a nuestro hijo a que identifique el problema y a que encuentre una solución, actitud que le servirá a lo largo de su vida.

También es importante permitirles expresar sus emociones, enseñándoles a manejar emociones negativas como la ira o el enfado. Esto les permitirá saber cómo se sienten en cada momento, y alcanzar un mayor nivel de inteligencia emocional. Al mismo tiempo, fomentaremos emociones positivas como la alegría, el buen humor, la esperanza, etc.

Enseñarles que tenemos la capacidad de cambiar cómo nos sentimos de cara a un determinado acontecimiento también contribuirá a su optimismo. De ese modo, no se derrumbarán cada vez que tengan que hacer frente a una situación negativa, sino que podrán elegir cómo sentirse, buscando los puntos positivos de la misma. De este modo, fomentaremos también su estabilidad emocional.