¿Eres introvertido o extrovertido?
Hay personas a quienes les resulta muy sencillo relacionarse con los demás, lo hacen de forma natural, sin dificultad y muestran grandes habilidades al comunicarse con los otros. Son personas extrovertidas. Para otras, las introvertidas por el contrario, las relaciones personales son difíciles, sienten ansiedad y nerviosismo al estar con otras personas y prefieren estar solos y tranquilos.

Siempre se ha pensado que estas diferencias venían dadas por cuestiones de carácter, de educación o del entorno donde cada uno ha crecido. Y aunque es indudable que todo ello puede tener influencia en el carácter extrovertido o introvertido de cada uno, ahora los investigadores han descubierto que el cerebro de ambos tipos de personas es diferente.

A esa conclusión han llegado los investigadores Debra Johnson y John S. Wiebe, que han estudiado la actividad cerebral de personas catalogadas como introvertidas o extrovertidas a través de la Tomografía de Emisión de Positrones (PET).

Los investigadores pidieron a ambos grupos de personas que pensaran en lo que quisieran mientras eran sometidos a los PET y se dieron cuenta de que la imagen cerebral de los extrovertidos era completamente distinta de la que proyectaban los introvertidos.

En concreto, las personas que disfrutan de las relaciones sociales mostraban una mayor actividad en la parte posterior del hipotálamo y en otras áreas del cerebro implicadas en la interpretación de los datos sensoriales. Por el contrario, aquellos que gustan más de la soledad presentan mayor actividad en los lóbulos frontales, el tálamo anterior y otras estructuras relacionadas con la solución de problemas, la planificación para el futuro y los recuerdos.

Esto demuestra que la introversión y la extroversión responden a unos patrones de actividad cerebral, pero ello no implica que no podamos ser reflexivos si somos introvertidos o aprender habilidades sociales si somos introvertidos.