¿Eres una persona desconfiada?
La confianza es una de las claves del éxito en las relaciones personales pero también en el plano profesional. Por ejemplo, un jefe que no confía de forma adecuada en sus empleados corre el riesgo de generar un ambiente de tensión innecesario. Detrás de la desconfianza existe una especie de actitud infantil ante la vida ya que vivir defendiéndote del mundo y de los demás no tiene ningún sentido ya que corres el riesgo de no ver a las personas buenas que se cruzan en tu camino, a aquellas que te hacen la vida más agradable y te ayuan a crecer a nivel interior.

Algunas personas justifican su desconfianza en el hecho de que han sufrido una decepción importante en su vida. La realidad es que estoy convencida de que la mayoría de la gente ha tenido que hacer frente a una situación de este tipo en algún momento de su vida: la mentira de una pereja, la traición de un amigo, la utilización por parte de otra persona… pueden ser algunas de las situaciones que produzcan esta sensación de desconfianza que debes superar si quieres vivir en plenitud.

No todas las personas son iguales. Cada una tiene su propio valor. Existen personas buenas y especiales que tienen una luz y un brilllo especial en el alma y en su corazón. Personas con las que de forma misteriosa te sientes bien, casi sin saber muy bien el motivo y es que los sentimientos, no siempre pueden racionalizarse de forma objetiva. Simplemente, cuando encuentras en tu camino a una persona que te aporta algo positivo disfrútalo.

Por otra parte, conviene relativizar la sensación de desconfianza asumiendo los propios errores, es decir, observando también aquellos momentos de nuestro destino en los que tal vez, no hemos estado a la altura de aquello que otra persona esperaba de nosotros. Todos cometemos errores. Nada mejor que recordar esta frase cuando nos dejamos llevar por la soberbia de pensar que sólo nos han herido a nosotros.