Errores que se cometen por reprimir los enfados
Las personas podemos reprimir los enfados con el objetivo de evitar afrontar un conflicto concreto con otra persona. Silenciamos un malestar que en realidad, toma más fuerza todavía como consecuencia de la represión. Existen errores que se pueden cometer al reprimir un enfado de los que conviene aprender para ganar inteligencia emocional. ¿Cuáles son estos fallos?

Culpar a los demás de las propias frustraciones

Cuando estamos de mal humor y nos sentimos víctimas de las circunstancias externas, podemos perder la perspectiva de la realidad al culpar a los demás de aquello que nos pasa cuando en realidad, tenemos que tener presente que el otro no tiene por qué pagar nuestras frustraciones. Este aprendizaje es uno de los más importantes en el ámbito profesional.

Acumular asuntos pendientes de resolver

Lo que sucede cuando una persona tiende a reprimir sus enfados es que acumula muchos asuntos pendientes de resolver hasta el punto de que se siente desbordada por esos nudos emocionales que se han ido sumando uno tras otro. Como consecuencia de esos nudos, el problema se ha vuelto realmente gigante y la persona no sabe ni por dónde empezar a resolverlo.

Errores que se cometen por reprimir los enfados

El otro no sabe la causa del enfado

Una de las consecuencias de reprimir un enfado es que bloquea la comunicación. Es decir, uno de los dos se enfada pero el otro ignora la causa de ese enfado. En las relaciones personales, la comunicación ayuda a poner en común las necesidades propias y ajenas. Los enfados no expresados se convierten en un muro invisible entre dos personas puesto que existe un bloqueo que aunque no ha sido expresado de palabra, sí es apreciado por ambos.

Existen personas que ocultan sus enfados por no querer mostrar una supuesta debilidad ante el otro. No se trata de ser débil sino de la vulnerabilidad que es posible experimentar en las relaciones personales.