Errores que son triunfos
La verdad es que la línea que separa un error de un triunfo es más pequeña de lo que parece a simple vista si te pones a pensar en aquellas situaciones de tu vida en las que no lograr aquello que en apariencia deseabas, te condujo a un lugar mejor, a un objetivo más pleno a nivel vital. En un primer momento, cuando no tienes aquello por lo que has luchado, te sientes débil, derrotado e incluso, cansado. Puedes llegar a cansarte porque seguramente serán muchas las ocasiones en la vida en las que te caerás y tendrás que volver a levantarte como si nada hubise pasado.

Siempre debes tomar un error como una forma de triunfo. Nunca consideres que has fracasado cuando tú has puesto todo de tu parte para poder llegar a la meta. Piensa, simplemente, que no todo depende de tu voluntad. Es decir, piensa que existen muchos factores abiertos al azar y a la suerte.

Aprenderás a triunfar si tomas cada error como una lección de sabiduría y como un medio para perfeccionarte interiormente con el paso de los años. Además, incluso en el caso de que hayas cometido errores muy graves en tu vida, no te quedará más remedio que asumirlos y aceptarlos caminando hacia delante. No merece la pena que te quedes anclado en el pasado ni dando vueltas una y mil veces al ayer.

El error y el triunfo están más cerca de lo que parece a simple vista porque incluso, aquellas personas que han tocado el cielo a nivel profesional, conviven con la fragilidad del fracaso y de la derrota en el momento más inesperado.