Escribir cartas a mano
Cada vez estamos menos habituados a escribir con lápiz y papel ante el confort que aporta el ordenador y la comunicación inmediata que produce el correo electrónico y las redes sociales. Sin embargo, la escritura a mano ofrece unos beneficios que también son emocionales.

En primer lugar, escribir cartas a mano es una buena rutina para romper con la barrera del estrés tecnologíco ya que hoy en día, vinculamos muchos momentos de nuestra vida a la técnica. Sin embargo, la esencia del papel no tiene fecha de caducidad.

Potencia el autoconocimiento

Al igual que la escritura de un diario, una carta se convierte en una invitación hacia la introspección con el fin de decidir qué quieres compartir con el destinatario, qué te gustaría decirle y qué emociones te gustaría transmitirle a través de tus palabras. Una carta también añade ese factor sorpresa de encontrar en el buzón un mensaje inesperado.

Desde otro punto de vista, la escritura a mano también es beneficiosa para potenciar la creatividad, tener una mejor riqueza de vocabulario y reduce las faltas de ortografía. Además, la escritura a mano también incrementa nuestra autonomía personal al no estar siempre condicionados por el ordenador o el teléfono móvil.

Escribir cartas a mano

Crear recuerdos compartidos

Una carta también es un regalo emocional que te haces a ti mismo y a otra persona. Como el buen vino, una carta gana valor con el paso del tiempo por su vinculación con los recuerdos, el valor de las palabras que significan tanto y la historia propia de una amistad o un amor.

No todos los recuerdos compartidos surgen de la conexión presente con otra persona. La espera de una carta y la iniciativa de responderla, es un ejemplo de cómo la escritura conecta corazones. Del mismo modo, tú te reconoces en tu propia letra que también forma parte de tu esencia en la comunicación escrita.

En la sociedad de la prisa, escribir cartas a mano también es una buena iniciativa para hacer un elogio de la calma.