Escuchar no es lo mismo que oír
En el colegio todos hemos aprendido a escribir gracias a los profesores, del mismo modo, también aprendemos a hablar en base a las normas de la gramática. Sin embargo… ¿Quién nos enseña a escuchar? La realidad es que nadie, en la escuela no existe ninguna asignatura sobre esta temática. Sin embargo, se trata de una necesidad humana aprender a escuchar.

Es decir, aprender a salir de uno mismo para llegar al corazón ajeno. Y especialmente, entender que las palabras son mucho más que palabras, y en el proceso de la comunicación interfiere la subjetividad, es decir, el punto de vista particular y concreto.

No es lo mismo escuchar que oír. Por ello, se producen tantos malos entendidos en el proceso de la comunicación. En una conversación es importante tener feed-back, es decir, fomentar la retroalimentación. Hacer preguntas para captar lo que el otro está entendiendo de verdad. No cometas el error de dar por supuestas las cosas verdaderamente importantes de la comunicación.

Por otra parte, cuando estás hablando de algo importante, es mejor repetir las cosas tantas veces como haga falta. En la sociedad actual, muchas personas tienen una gran necesidad de ser escuchadas. Así sucede en el caso de aquellos que viven solos y también, de aquellos que más allá de vivir en familia sienten que forman parte de un hogar en el que no existe comunicación porque cada uno va a lo suyo. Y también, porque hoy día, la televisión rellena los espacios de muchas familias ausentes de palabras, y por tanto, también ausentes de escucha.

La escucha que se necesita para llegar al entendimiento, para poder sentirte comprendido y también, para mejorar la convivencia en el ámbito personal y en el ámbito laboral. En definitiva, la escucha está conectada con la felicidad. A veces, debemos aprender a hablar menos para escuchar más.