Esperanza para quienes la han perdido
La esperanza es una de las emociones más bonitas del dicionario anímico de un ser humano y es que está conectada con la alegría, la ilusión y el futuro. Es verdad que se debe vivir en presente, sin embargo, también es cierto que es importante tener un futuro que se visualiza en positivo. Siempre se dice eso de vive cada día como si fuera el último, sin embargo, la realidad es que este pensamiento llevado al extremo resulta trágico. Produce tristeza vivir pensando que no habrá un mañana.

Es bonito despedirte de un amigo y decirle “hasta mañana”, tener sueños que cumplir dentro de un mes, esperar con ansiedad la cita con ese chico o chica que te gusta… En definitiva, la espera que remite al futuro forma parte de la vida con tanta fuerza como el ahora. Y es que, el ser humano es un juego de sueños, realidades y fantasía. ¿Acaso no imaginas situaciones que nunca se han concretado en la realidad?

La esperanza es ahora más necesaria que nunca en tiempos de crisis cuando muchas personas viven con una angustia enorme por no tener un empleo. No sólo puede que tengan apuros económicos, sino también, una sensación de apatía y de desmotivación enorme. Pero la esperanza se puede recuperar aunque se haya perdido igual que a veces, se vuelve a sentir alegría después de mucho tiempo de tristeza.

Por ello, para mantener viva la esperanza es necesario estar en movimiento, hacer aquello que de verdad deseas, estar con personas que te hacen sentir bien, en definitiva, estar en el mundo. Vivir en el sentido más pleno de la expresión con la mayor fuerza que tienes dentro de ti y el corazón despierto a la novedad, la sorpresa y la magia. Es imposible vivir bien sin la esperanza en lo que está por llegar.