Esperar con esperanza
Esperar con esperanza: pdrían parecer dos términos sinónimos, sin embargo, también es posible esperar desde la impaciencia y desde la falta de confianza. En ocasiones, deseamos algo cuando tenemos poca fe en que pueda realizarse ese deseo. De esta forma, sufrimos y nos desgastamos por dentro al iniciar una lucha interior cuyo resultado siempre es el sufrimiento. Lo ideal en la vida es aprender a esperar con esperanza. Se trata de una emoción que conviene alimentar siempre puesto que como se dice coloquialmente, la esperanza es lo último que se pierde en tanto que siempre que hay vida, queda un resquicio de luz. ¿Cómo esperar con esperanza?

En primer lugar, teniendo fe en el objetivo. Cuando una persona de verdad confía en sus posibilidades de lograr esa meta, duda poco y siente una convicción interior. Por otra parte, en la vida, no es cuestión de que te quedes como un espectador pasivo que ve sus sueños pasar de lejos. Es decir, tienes que implicarte, luchar y trabajar tus metas. Por tanto, tendrás esperanza en la medida en que tú mismo pones de tu parte y trabajas para poder lograr esa meta que tanto deseas.

No centres toda tu atención en ese objeto deseado porque la vida está llena de matices y de metas intermedias que disfrutamos en el día a día. Cuando alguien vive simplemente a la espera en algún momento se agota y se frustra. Por tanto, lo ideal es que disfrutes de cada día, de las relaciones sociales, de tu tiempo libre, tu trabajo… Hazte la vida agradable y te será más fácil esperar.

Busca un sentido a tu espera, un sentido que sea importante para ti y que aporte un significado especial a tu vida. Para esperar con esperanza alimenta el pensamiento positivo porque en ocasiones, hasta lo imposible se hace posible.