Establecer límites en las relaciones personales
Es indudable que es necesario ser educado y amable con los demás si queremos que relacionarnos con los demás. De otro modo, será muy difícil que podamos establecer relaciones personales satisfactorias, que nos llenen y que formen una parte importante de nuestra vida, ya sean de pareja, familiares o de amistad.

El problema surge cuando somos demasiado buenos y educados, incapaces de decir no cuando queremos decirlo o de poner alguna de nuestras prioridades por encima de las de los demás. Esta situación no se debe a que no sepamos relacionarnos, sino a que no sabemos establecer límites en nuestras relaciones personales.

Si creemos en una familia funcional, cuyos miembros tengan unos límites sanos que les permitan convivir sin caer en la manipulación o la dependencia, nosotros interiorizaremos esos límites y los utilizaremos sin apenas darnos cuenta. El problema surge si nos criamos en familias disfuncionales, donde esos límites apenas existen o, si lo hacen, rara vez se respetan. Es en este caso cuando nos hacemos vulnerables a la manipulación de los demás y podemos terminar dependiendo de ellos.

Para establecer relaciones basadas en límites sanos, es necesario seguir una serie de pautas:

– Explicar lo que nos molesta: No se trata de estar todo el día quejándonos, pero si algo realmente nos molesta en nuestra pareja o en un amigo deberemos decírselo, siempre de forma calmada y respetando los sentimientos del otro, para lograr resolver la situación.

– Aprender a negociar: No siempre podremos conseguir nuestros objetivos, por lo que podemos establecer acuerdos con las personas con las que mantenemos diferencias.

– No ser extremista: Poner límites no significa poner siempre las propias prioridades por encima de los demás. Es necesario tener en cuenta las necesidades del otro y valorar cómo comportarnos en cada ocasión.