Estar contento después de un día horrible
Lo que tienen los días horribles es que generalmente, solo pueden ir a mejor. Con frecuencia, el descanso y el cambio de día aportan un cambio de perspectiva importante sobre uno mismo, sobre una situación o sobre una preocupación. Cuando tenemos un día gris sentimos que el tiempo se detiene e incluso, la persona queda atrapada en una especie de agujero emocional al que no llega la luz. Una luz que pronto vuelve a brotar gracias a la fuerza de la vida y del corazón humano que tiene una vocación incondicional por ser feliz.

La diferencia entre el dolor y el sufrimiento

Tener una tristeza concreta es algo muy posible, de hecho, sentir es humano. Pero lo que ya no es un gesto de inteligencia emocional es alimentar esa tristeza con un montón de pensamientos tristes. En ese caso, el dolor se torna sufrimiento. Mantén tu mente ocupada con algo que te ayude a distraerte, te costará un gran esfuerzo, incluso puede que te resulte imposible concentrarte a un cien por cien de energía en ese asunto. Pero aunque la atención no sea plena sentirás un gran alivio.

Estar contento después de un día horrible

Qué hacer a partir de ahora

Los días horribles tienen un trasfondo detrás, una razón de ser, una causa que lo originó. Esos sentimientos de malestar también te reportan información muy útil sobre cambios que quieres hacer en tu vida, situaciones que quieres dejar atrás y cómo deseas evolucionar. No se trata de que en un día horrible haya que buscar tanta trascendentalidad sino de analizar si muchos días duros se repiten con frecuencia cuando están asociados con un nexo común.

La ilusión de lo que está por venir

La vida es un cambio constante, una evolución. Asumir los cambios conforme se presentan es cuestión de actitud y de inteligencia emocional.