Estar contento y feliz
Existen días que son perfectos. Días en los que tal vez, ha pasado algo sorprendente en tu destino pero también, jornadas en las que consigues ver un brillo especial a lo cotidiano. Cuando te llenas de la belleza del mundo, el sentimiento de felicidad también te desborda porque conectas con la verdad de la vida. Mientras que los días de tristeza pueden dejar una huella más profunda en el corazón, en realidad, deberíamos invertir el orden de los valores para que sean esos días de disfrute personal los que dejen un paso alargado en nuestra memoria. Y así, cuando tengamos un día de color gris podamos retroceder nuestros pasos hacia ese rincón de la memoria que sigue ahí a pesar del paso del tiempo.

Sentirte bien contigo mismo

Cuando estás contento y feliz te sientes bien contigo mismo pero también, te sientes bien con los demás. Igual que cuando no estás contento contigo mismo, ese desencanto repercute en las relaciones de amistad, sucede que cuando consigues ver lo mejor de ti mismo, también te sientes más integrado en el entorno. Aunque a todos nos gustaría que los días de alegría se sucedieran porque sí, uno tras otro, en realidad, la búsqueda de la felicidad es proactiva.

Estar contento y feliz

Efectos de la alegría

Cuando una persona está contenta y feliz le brillan los ojos de una forma especial, sonríe con mucha naturalidad, tiene más ganas de hacer planes sociales y observa el lado positivo incluso en aquellas situaciones que de normal resultan más negativas. Los días de alegría y felicidad son un regalo. El reto reside en que sean muchos los días de tu vida en los que te sientas desbordado de alegría por la ilusión de vivir y las ganas de conocerte mejor a ti mismo.