Estar en una nube
Existen metáforas que son muy visuales y muy gráficas a la hora de explicar qué es la felicidad y qué sensaciones aporta en esos momentos de gozo de euforia plena. Las personas que están en el momento inicial del amor, quienes han tenido un golpe de suerte imprevisto, quienes se han curado de una enfermedad grave o en general, todo aquel que ha logrado algo que le llena, conoce de cerca esa sensación tan agradable de estar en las nubes, de flotar por el aire como si todo fluyera con normalidad. En esos instantes de fuerza, todo cambia de persopectiva y la vida de color. Por supuesto, detrás de este proceso existe un momento menos agradable: ese instante en el que la persona tiene que bajar de esa nube que se ha convertido en un refugio para dar paso a la realidad cotidiana.

Flotar de felicidad

Se puede flotar de felicidad y esos momentos son mágicos. Porque en cierta forma, también son inexplicables: la felicidad nos trasciende, no todo puede ser explicado bajo la óptica de la lógica matemática. Existen momentos en los que vives la alegría sin límites, llevada al extremo. Esta emoción, como cualquier otra, también es importante controlarla a través de la inteligencia emocional.

Igual que el miedo, la alegría extrema también puede paralizarte si no vas más allá de ella. Se muestra claramente en el caso de una persona que está bajo el impacto inicial de la ilusión del primer amor, y esa fuerza le anula su concentración en los estudios, le aborbe de tal manera que la alegría también agota físicamente.

Estar en una nube

Bajar de la nube

Estar en la nubes es bonito pero no sería saludable a nivel emocional estar allí siempre. Conviene bajar al suelo, tocar la realidad, y caminar sobre seguro para poder avanzar y crecer en todos los ámbitos de la vida.