Estar triste sin motivo
Las emociones tienen una causa, es decir, son una reacción ante un estímulo del entorno. Por ejemplo, apartar la mano del fuego por miedo a quemarte. Sin embargo, las emociones no siempre se producen con una causa, en ese caso, son más complejas a la hora de afrontarlas. La tristeza es una de esas emociones que no siempre se produce a partir de un por qué. De hecho, puede que haya habido días en los que te sentías bajo de ánimo sin tener una causa concreta. El problema surge cuando esta situación se produce de una forma regular a lo largo del tiempo. En ese caso, conviene acudir al especialista ya que esta tristeza permanente podría ser síntoma de una depresión.

Sin embargo, existen momentos en los que de una forma natural se puede sentir tristeza sin tener motivo. Y de hecho, existen factores tan triviales en apariencia como la época del año que favorecen esta sensación. Por ejemplo, con la llegada del otoño, el cambio brusco de la luminosidad del verano al paisaje melancólico hace que muchas personas sientan cierta decadencia en su estado anímico. Por el contrario, también es habitual que con el paso del invierno a la primavera, el sujeto pueda experimentar un nivel de euforia importante.

En general, una emoción siempre es una señal o un indicativo de algo más profundo. Si la tristeza persiste puede ser porque estés reprimiendo una emoción o no estés afrontando una situación. En ese caso, dedica un tiempo para pensar en ti y poder encontrarte de nuevo contigo mismo.

Busca fórmulas para canalizar dicha tristeza. Por ejemplo, puedes contar en un diario qué te sucede o también, ver una película para liberar tus emociones. No olvides que la actitud es clave a la hora de afrontar la vida, por ello, no te acomodes ni te estanques en tu tristeza.