Estrategias de seducción
La seducción es una palabra que en sí misma tiene fuerza. La misma fuerza que en la realidad transmite una persona con capacidad de seducción, es decir, con el que poder necesario para atraer la atención de los demás, o al menos, para poder lograr aquel objetivo que se ha propuesto. ¿Cuándo te seduce algo o alguien? Cuando se muestra deseable, es decir, cuando parece una perfección que mejoraría tu vida.

Pues bien, en ese caso, conviene matizar que una de las técnicas de seducción más eficaces es la de tener seguridad en uno msimo. Es decir, la de transmitir confianza y, por tanto, la de tener una autoestima fuerte. No siempre es fácil tener un grado de autoestima alto porque ésta, varía en función del momento de la vida en que te encuentras. Sin embargo, en un curso sobre hablar en público también podrían darte algunas técnicas de seducción. Por ejemplo, una persona que va a dar una conferencia por más que esté nerviosa nunca debe de decir en voz alta que lo está. Muchas veces, aunque creemos que todo se nos nota, la realidad es que no.

Los halagos y los piropos también son una forma de seducción. Sin embargo, para que de verdad sean efectivos deben de ser totalmente naturales porque de lo contrario, muy pronto se notará que estás fingiendo. Di cosas buenas a los demás, fomenta la autoestima de aquellos que quieres, evita corregir continuamente al otro… Así la gente se sentirá bien contigo y disfrutará de tu confianza.

Dentro de la seducción, no podemos dejar de lado tampoco, el poder de la mirada. Los ojos son el espejo del alma y la realidad es que cuando hay alguien que te seduce y que te atre no puedes evitar mirarle como si de un imán se tratara.