Estrategias para adaptarte mejor a los cambios vitales
La adaptación al cambio es una realidad inherente a la propia vida. De hecho, dicha adaptación es una de las fortalezas de la supervivencia emocional en el plano laboral. Pero en el ámbito personal, también existen cambios diarios. ¿Cómo adaptarte a ellos con una actitud positiva y abierta? En primer lugar, intenta vivir el presente. Detrás de un cambio existe cierto vértigo al futuro y a aquello que está por llegar. Comprender el proceso emocional de un cambio también te ayuda a adaptarte mejor. Por ello, piensa que en unos días o en unas semanas, como mucho, te habrás integrado a tu nueva rutina. Y de hecho, disfrutarás con ella.

Por otro lado, analiza todas las ventajas que ese cambio te reporta, todos los beneficios que va a traer a tu vida. Olvídate por un momento de aquello que perderás y quédate, únicamente, con todo lo bueno. A nivel interior, cultiva la gratitud. Es decir, siéntete agradecido a la vida por tener la oportunidad de vivir una experiencia diferente que te va a enriquecer y te hará vivir nuevos retos. Aprende a pedir ayuda en los momentos adecuados.

Es decir, puede que ante un cambio que te desborda necesites hablar con un buen amigo de aquello que te preocupa para poder desahogarte. No pienses únicamente en aquello que te hace sufrir. Aunque haya un cambio en tu vida, existen otras muchas cosas que permanecen. Por ello, agárrate a la seguridad que te reporta tu familia, tus amigos y tu propia identidad para poder seguir adelante sin la sensación de estar dando un salto al vacío.

Realiza ejercicios de relajación para conectar con tu yo interior y estar tranquilo. Ante un cambio, es posible perder el control y tener miedo. Sin embargo, merece la pena aprender a vivir con la emoción que produce el riesgo.