Estrategias para recordar nombres y caras
Seguramente, recordar las caras de las personas con las que has trabajado o compartido algún evento te resulta sencillo. Recordar sus nombres y combinarlos acertadamente ya no tanto, lo que muchas veces nos lleva a una situación un tanto embarazosa, conversando con el otro mientras tratamos por todos los medios de recordar cómo se llama esa persona, sin que el nombre acuda por fin a nuestra mente.

Si mejoramos nuestra habilidad para recordar nombres, notaremos cómo mejoran también nuestras relaciones sociales, y si nuestro trabajo se realiza cara al público o contactando con clientes, puede ayudarnos también a mejorar nuestro resultados profesionales. Con un poco de práctica y siguiendo algunas estrategias, observarás que al poco tiempo te resulta mucho más fácil:

– Cuando conozcas o te presenten a alguien, dedícale a ese momento toda tu atención, y trata siempre de mirarle a los ojos. Asegúrate de enterarte bien de su nombre y, si no ha sido así, no dudes en preguntar.

– Si tras la presentación mantienes alguna conversación con él y ella, repite su nombre durante la misma. No lo hagas de forma exagerada o excesivamente repetitiva, ya que puede tener el efecto contrario, simplemente repítelo cuando de vez en cuando. De ese modo se fijará mejor en tu memoria y a la otra persona le resultará más agradable la interacción contigo, ya que a todos nos gusta que se dirijan a nosotros por nuestro nombre.

– Para recordar mejor el nombre, asocia una imagen a la persona que acabes de conocer, si es posible relacionada con el nombre o el apellido. Si tu memoria visual no es muy fuerte, puedes asociarla a una palabra que te llame la atención, un hecho divertido, o cualquier otro truco que puedas relacionar con su nombre o apellido y que ayude a guardar la información en tu memoria a largo plazo.