Evita el rol de víctima o de salvador
En la vida puedes adoptar una actitud u otra diferente a la hora de vivir en plenitud. La realidad es que las relaciones interpersonales son importantes a la hora de poder estar bien con los demás, de ser feliz y de crecer de una manera ilimitada e irrestricta. Sin embargo, en primer lugar debes fortalecer la relación que tienes contigo mismo para sentirte bien. Existen dos roles que son totalmente equivocados a la hora de vivir. Uno es el rol de víctima.

Se trata de la actitud de aquel que tiene compasión de sí mismo. Es decir, este tipo de personas utilizan la lástima o el chantaje como una forma de manipulación y de recibir cariño. Las personas con este perfil psicológico viven ancladas en esta expresión: “No puedo”. Detrás de ese no puedo existe la petición indirecta de que sea el otro quien le salve de su situación. Es allí donde entra otro rol totalmente equivocado: el de salvador.

Las personas que creen que llevan dentro de sí mismas una especie de heroicidad especial a la hora de salvar a los demás corren el peligro de arrastrar una gran frustración en determinado momento al no recibir el agradecimiento que esperan dentro de sí mismas. Pero además, también corren el peligro de establecer vínculos y relaciones totalmente tóxicas que no ayudan en nada a la hora de vivir. Un sálvador buscará víctimas desde un punto de vista emocional para sentirse valioso y fuerte.

Aprende a vivir de una forma sana y estable. Aléjate de roles que sólo te hacen daño. Apuesta por la igualdad en las relaciones interpersonales. Es decir, concédete el derecho de ser vulnerable, de querer dar pero también, de querer recibir. De querer proteger y cuidar a tus amigos pero también, que ellos se preocupen por ti.