Evitar el conflicto
Cada persona tiene su carácter y en cierto modo, el carácter determina el modo de vivir de cada uno. De forma curiosa, existen personas que son conflictivas en tanto que de este modo, también intentan llamar la atención de los demás y atraer un poco de cariño. Por ejemplo, la adolescencia es una etapa que se caracteriza por este hecho y muestra la inmadurez emocional del niño en su camino hacia la etapa adulta.

Pero así como hay personas que tienen una enorme facilidad para afrontar el conflicto, existen otras que viven la sensación contraria, por ello, evitan todo aquello que les hace sentirse en una situación de tensión. El conflicto no siempre debería producir tensión interior pero aquellos que lo evitan es por esta razón. Algunas personas sienten que por el hecho de llevar la contraria a la otra pueden perder su aprecio o puede que algo cambie a partir de ese momento. El temor al conflicto nos hace vivir callando y no exteriorizando cómo nos sentimos.

Un conflicto puede ser muy saludable no sólo en el terreno profesional sino también en el personal. Si nunca tuvieses un escalón que subir en tu vida no harías el más mínimo esfuerzo por superarte a ti mismo. Un conflicto no tiene nada que ver con un insulto o con palabras mal dichas ya que de hecho, debe expresare una diferencia de forma clara, directa y respetuosa.

El hecho de evitar un conflicto puede estar causado por diferentes razones. Por ejemplo, problemas de autoestima e inseguridad en uno mismo. Si este es tu caso, puedes empezar poco a poco, atreviéndote a dar tu opinión en aquellos lugares y con aquellas personas con las que te sientas más cómodo. De este modo, podrás apostar por vivir en contacto con la libertad de decir que no sin herir a los dmeás.