Evitar los problemas te hace débil
Los problemas forman parte de la vida, sin embargo, la mejor solución para un conflicto no es evitarlo sino afrontarlo. En la medida que afrontas un problema te haces fuerte, pones en práctica tus recursos y tu nivel de Inteligencia Emocional. Sin embargo, el miedo, el temor al fracaso, o el hecho de no querer sufrir, lleva a algunas personas a alejarse de posibles conflictos para evitar disgustos o sobresaltos.

Sin duda, merece la pena aprender a vivir el presente y no poner dramatismo a los problemas. Por supuesto, conviene diferenciar entre problemas reales e imaginarios. Los asuntos imaginarios son aquellos que te desgastan de una forma innecesaria. Si algo tiene que suceder, sucederá de cualquier modo. Por tanto, separa desde un punto de vista emocional aquellas cuestiones que dependen de tu voluntad y aquellas, que no tienen nada que ver contigo. Centra tu energía de una forma constructiva.

Por otra parte, algunas personas evitan los problemas, especialmente, cuando se trata de un conflicto de relaciones interpersonales. En este tipo de casos, la situación de malestar va a más y crece ya que los problemas no se solucionan por sí mismos, como por arte de magia. La palabra es el mejor instrumento de comunicación, por tanto, anímate a decir aquello que piensas, expresa tus sentimientos y siéntete bien de haberlo intentado. No pretendas controlar los resultados, simplemente, disfruta de tu valentía y de tu honestidad.

Afrontar los problemas te hace fuerte, ya que todo obstáculo es una fuente de aprendizaje para tu propia vida. De hecho, con el proceso de madurez, cualquier ser humano se hace más fuerte a través de la experiencia y también, a través de las decepciones de la rutina diaria. Afronta los conflictos con la misma naturalidad con la que encaras las alegrías y las situaciones gratificantes.