Cómo evitar que el miedo derive en depresión
El miedo se hace grande cuando lo alimentamos con nuestro pensamiento y nuestra falta de actividad. Es decir, si de modo habitual evitas hacer determinadas acciones por temor, entonces, estás cerrando tantas puertas que en algún momento sentirás que has quedado atrapado en una especie de túnel.

De hecho, la visión en forma de túnel refleja esa perspectiva lineal que tenemos ante un problema que nos desborda. Si no observamos más de una alternativa como posible solución, entonces, es el miedo el que está pensando por nosotros. El miedo tiene tal peso que incluso lo podemos sentir físicamente. De hecho, se nota el temor en la mirada de quien observa el entorno desde la perspectiva del pánico. ¿Cómo evitar que los miedos crezcan en tu vida?

Identifica aquello que estás evitando

Un primer paso, es identificar esa acción que estás evitando a día de hoy. Para ello, conecta ese objetivo con el miedo que te está frenando. ¿Qué te asusta exactamente? ¿Y qué es lo peor que puede pasar en caso de que algo salga mal? En la mayoría de las ocasiones, la respuesta a esta pregunta te ayudará a darte cuenta de que esa posibilidad, no es tan grave. Es decir, tienes recursos suficientes para afrontar distinto tipo de vivencias. Focalizar nuestra vida en la felicidad como una necesidad constante limita nuestra resiliencia porque la tristeza es tan real como la alegría.

Cómo evitar que el miedo derive en depresión

Comparte los miedos

Saca fuera esos miedos que te limitan. Cuando los exteriorizas, se hacen más pequeños. Habla con alguien de confianza, escríbelos en un diario, canaliza emociones a través del cine terapéutico, grita en un espacio abierto y seguro para desahogar la rabia contenida. Incluso, puedes utilizar técnicas infantiles como dibujar y pintar para dar forma esos a fantasmas interiores a los que puedes desenmascarar con tu sentido del humor. Los miedos salen huyendo ante la risa.

Las relaciones sociales son tu protector emocional

Las relaciones sociales son ese seguro emocional que te mantiene en forma ante las adversidades. Relaciones que van mucho más allá del concepto “amistad verdadera”. Es decir, esta fortaleza mental aumenta a partir de la amistad en todos los grados, el compañerismo, la solidaridad, la familia, los vínculos de vecindad, el contacto a través de redes sociales y el networking. Los vínculos de pertenencia son el mejor modo para luchar contra la depresión y reducir los miedos.

Además, recuerda que el miedo por sí mismo no es un freno. Sino que nos sentimos paralizados cuando hemos dejado que ese temor afecte incluso a nuestra voluntad. Eso ocurre cuando nuestra mente está llena de creencias irracionales que giran en torno a esa angustia. La ayuda profesional es muy necesaria cuando un sufrimiento está siendo un bloqueo para continuar con la vida cotidiana.

Cómo evitar que el miedo derive en depresión

Creencias sobre la vida

Revisa tus creencias sobre la vida porque es probable que si piensas que la existencia es una lucha, esté peleando continuamente con la realidad. Por el contrario, si visualizar tu historia como una aventura aprenderás a disfrutar y a fluir con las oportunidades que surgen en tu camino. Haz algo con tus miedos. Por ejemplo, escribe relatos inspirándote en tus propias vivencias.