Excepciones a la norma
El ser humano está acostumbrado a hablar y a vivir desde la generalidad. De este modo, se siente más seguro, cree que tiene el control de las cosas y se adapta a los estereotipos sociales. Sin embargo, la riqueza de lo humano no debe hacernos perder de vista que existen excepciones a la norma, situaciones que rompen los cánones de lo establecido, y que realmente, resultan fascinantes desde un punto de vista emocional. Ya que aquel que se deja llevar por vivir una situación al margen de lo que opinen los demás, es más libre que quienes renuncian a algo por el temor al fracaso o por miedo interno.

En la vida, todo ser humano es único e irrepetible, sin embargo, existen personas que a través de su modo de ser, sus valores y su forma de entender la vida, potencian mucho más su autenticidad. De esta forma, viven su presente con una clara conciencia de que merece la pena arriesgar por cosas importantes. En general, algo es importante cuando te toca el corazón y roza tu alma de cerca.

Entender que existen las excepciones a la norma nos ayuda a comprender mucho mejor una historia. Sencillamente, porque la valoramos desde las circunstancias concretas, en vez de utilizar la generalidad que viene marcada por prejuicios. Merece la pena que te animes a ser tú mismo todos los días de tu vida y que te muestres tal y como eres ante los demás. Pero lo que de verdad merece la pena es que no renuncies a todas las posibilidades de desarrollo personal y emocional que puedes encontrar en tu camino. Por ello, no te cierres puertas y vive el ahora.

Existen excepciones a la norma en el ámbito del trabajo, pero especialmente, en el ámbito del amor. Por ejemplo, a veces, se frivoliza demasiado con los motivos de una posible ruptura sentimental. Y en esencia, los verdaderos motivos sólo los conoce el protagonista que tuvo la valentía de arriesgar por su verdad.