El exceso de perfeccionismo te hace sufrir
El exceso de perfeccionismo puede parecer muy positivo pero solo en apariencia ya que, en esencia, esta actitud perfeccionista no tiene nada que ver con ser perfecto puesto que es imposible. Y esta es la primera trampa en la que traen todas aquellas personas que se ponen metas excesivamente altas. Sufren porque nunca están a la altura de objetivos que son totalmente inhumanos. Pero el exceso de perfeccionismo no solo es tóxico para uno mismo sino también para el entorno.

Cómo afecta tu perfeccionismo a los demás

Detrás del perfeccionismo se esconde deseo de control, por tanto, el entorno se siente observado al extremo de sentir que tiene que pasar por un examen para contar con la aprobación del perfeccionista que se comporta como si fuera el eternamente insatisfecho que nada le llena del todo.

La persona perfeccionista es tan exigente con los demás como lo es consigo misma porque la forma en la que trata a los otros es un reflejo de la dureza que hay en su interior. Para cualquier hijo es muy duro tener un padre perfeccionista, para un trabajador es agotador tener un jefe que siempre aspira a más, y en general, en cualquier contexto, el perfeccionismo es como una ola de energía negativa que afecta de manera grupal.

El exceso de perfeccionismo te hace sufrir

La necesidad de controlar

Detrás del exceso de perfeccionismo existe un deseo de control de la realidad, la persona no se relaja ni un instante porque permanece vigilante ante cualquier situación. El primer paso para tomar esta barrera es tomar conciencia de ella. Para después, empezar a perder el control y a improvisar en el día a día. Si eres una persona perfeccionista, aunque te cueste mucho esfuerzo, reprime esa tendencia a decir todo lo que piensas porque el exceso de palabras negativas satura al entorno porque la comunicación mal utilizada se convierte en ruido.