No existe la situación ideal
Existe un foco de sufrimiento constante en la vida de las personas que con frecuencia quedamos ancladas en cómo nos hubiese gustado que fuesen las cosas. No agarramos a ese patrón ideal como sinónimo de perfección perdiendo de vista que la verdadera perfección es la realidad de lo concreto. Solo podemos avanzar a partir de la realidad presente. Situaciones como el autoengaño, tan propio en el amor, son las que causan mucho dolor en el corazón humano.

Busca tu propio bienestar

Cuanto antes asume una persona que no es correspondida por otra, antes puede avanzar y seguir con su vida. Comprobar que las situaciones reales no se ajustan a los deseos del corazón duele. Pero duele todavía más seguir estancado a la espera de que llegado el momento, por arte de magia, todo se ajuste a nuestras expectativas. La verdadera libertad surge de tener la capacidad de estar por encima de un deseo para priorizar el bienestar personal.

Existen deseos que llegado el momento se vuelven en contra de la salud personal, producen ansiedad y estrés: así ocurre, por ejemplo, cuando una persona se ilusiona con alguien que tiene su atención puesta en otra persona. En ese caso, existen personas que esperan mucho tiempo, cuando en realidad, una actitud de inteligencia emocional saludable es no perder el tiempo con alguien que no está disponible a nivel afectivo.

No existe la situación ideal

Transforma tu realidad a partir de tu libertad

La realidad es tal y como es. Y en lugar de caer en la pregunta habitual: ¿Por qué me ocurre esto a mí? Es aconsejable cambiar esta cuestión por un interrogante que te impulse a la acción: ¿Qué puedo hacer para afrontar esta situación lo mejor posible? En el ejemplo, descrito anteriormente, lo más recomendable es no quedar a la espera de que la situación ideal se dé en la realidad, sino aceptar las cosas tal y como son y no dar prioridad en tu vida a una persona que no te la da en la suya en la forma en que tú esperas.