No existen las emociones negativas
Existe una clasificación habitual que se realiza en el ámbito emocional. Aquella que lleva a considerar las emociones como positivas o negativas. Sin embargo, esta clasificación es errónea en tanto que las emociones son agradables o desagradables, pero nunca negativas.

De lo contrario, podemos llegar a considerar como algo malo sentir tristeza, cuando en realidad, todos los sentimientos son humanos. Del mismo modo, si asociamos algunas emociones con la falta de bondad, entonces, podemos llegar a sentirnos culpables por ellas. Y eso no ayuda nada a nivel de inteligencia emocional para poder tener un buen conocimiento de uno mismo.

Emociones desagradables

Las emociones que en ocasiones se clasifican como negativas son aquellas que son desagradables e incómodas de sentir. Las emociones producen un efecto físico, por ello, una emoción también puede ir acompañada por algunos síntomas físicos desagradables. En el caso del miedo, la persona puede sentir bloqueo, tensión corporal y temblores.

Del mismo modo, en el caso de la tristeza profunda la persona puede sentir una desgana total, apatía, cansancio y falta de motivación. Cuando se clasifican las emociones como buenas o malas se pone una connotación moral en ese concepto. Dentro de las emociones desagradables se clasifica la ira, el resentimiento, el odio, la desesperación, la envidia, la soberbia, la vanidad…

No existen las emociones negativas

Emociones agradables

En oposición a las emociones desagradables destacan todas aquellas emociones que nos hacen sentir muy bien. La ilusión, la alegría, la esperanza, el gozo, la solidaridad… son un ejemplo del bienestar que tiene el corazón humano cuando está acompañado de estos ingredientes.

Una vida feliz es aquella en la que la persona experimenta un mayor porcentaje de emociones agradables que desagradables. El balance lo puedes hacer analizando cómo te sientes al acabar el día.