Cómo explicar la depresión a quien no la sufre
Cada vez tenemos más información sobre la enfermedad de la depresión. Sin embargo, lo que ocurre con las enfermedades del alma, es que sus síntomas no son tan visibles como cuando una persona tiene una lesión física, por ejemplo. Y sin embargo, cuando una persona tiene depresión, siente que en su interior es frágil, vulnerable y en muchos momentos, incapaz.

Es decir, en cierto modo, siente el peso de una lesión anímica como si necesitase muletas para caminar, avanzar y seguir adelante. Un enfermo de depresión realiza esfuerzos estóicos para tareas tan rutinarias como empezar el día por la mañana. De hecho, el enfermo de depresión sufre ansiedad, especialmente, a primera hora de la mañana cuando siente el peso de un nuevo día que se visualiza con inquietud. Un enfermo de depresión no siente que “querer es poder”. De hecho, esta idea le hace sufrir todavía más. Siente que su estado de ánimo desborda su propia voluntad.

Otros cambios personales

Para un enfermo de depresión, la enfermedad le cambia la vida. Ya no le resultan tan atractivas muchas de las actividades que antes le encantaban. También se siente incómodo con los planes sociales de grupo y tampoco disfruta con los encuentros casuales con algunas personas.

Siente que su nivel de recursos personales se ha debilitado para dar respuesta a posibles imprevistos. De hecho, en el ámbito laboral, la depresión también puede manifestarse cuando el profesional siente que los acontecimientos cotidianos de la oficina desencadenan una reacción interior de malestar, tensión y ansiedad crónica. Imagina cómo sería la vida si sintiésemos que durante el día a día tenemos que ir dando saltos para salvar obstáculos constantemente. Esta es una de las sensaciones que tiene un enfermo de depresión que realiza sobreesfuerzos para tareas que no requieren tanta concentración.

Cómo explicar la depresión a quien no la sufre
La depresión viene acompañada de una especie de tedio, melancolía y nostalgia. Es como una especie de hilo interior que tira del corazón creando un arraigo en la añoranza. Sin embargo, conviene puntualizar que la depresión no solo puede mostrarse a través de la tristeza sino también, mediante la ira. Sin embargo, el enfermo tiene un doble sufrimiento ya que además de la ira, también se siente culpable en muchos momentos por sus reacciones con amigos y familiares.

Un enfermo de depresión siente que la angustia que siente le produce una especie de nudo en el estómago que afecta incluso a su apetito. El enfermo sigue siendo la misma persona, y sin embargo, no se siente igual que siempre. Tiene miedo a los cambios. El enfermo visualiza el cambio desde una perspectiva amenazante ante la que quiere protegerse.

Cómo explicar la depresión a quien no la sufre

Pensamiento negativo

En muchas ocasiones, el enfermo se hace muchas preguntas sobre el sentido de la vida o el sufrimiento. La verdadera lucha de un enfermo de depresión no reside tanto en el exterior como en su propio mundo interior. No le resulta fácil parar la cadena de pensamientos negativos que puede llegar a acumular a lo largo del día. Y cada pensamiento negativo es como una descarga eléctrica de desánimo.

Para el enfermo que se encuentra en una fase avanzada de depresión, la vida es como una película en la que predominan los tonos grises sobre los colores vivos, las emociones desagradables son más frecuentes que los sentimientos vitales.

Cada tipo de depresión es distinta. Cada caso, en cada persona, también lo es. Por esta razón, lo más importante es que cada paciente, a nivel individual, confíe en un profesional especializado ya que gracias a un tratamiento personalizado, las posibilidades de curación ante un caso de depresión son muy altas. Y es ahí donde nace la esperanza.