Expresa tus sentimientos
Para algunas personas es muy sencillo expresar cómo se sienten. Reconocen sus sentimientos, saben cómo se sienten y no sienten vergüenza ni miedo a la hora de expresarlos. Otras, por el contrario, rara vez lo hacen, y cuando finalmente expresan algo, es después de haber pasado por un proceso colmado de ansiedad en el que se han visto cientos de veces siendo ridiculizados por la expresión de sus sentimientos.

Esta diferencia no viene dada por el hecho de que el primero tenga más capacidad que el segundo. La capacidad para reconocer y expresar los propios sentimientos se adquiere y se modela en la niñez. Si hemos crecido en un ambiente en el que los adultos expresaban sus sentimientos con normalidad y dicha expresión era respetada por los demás, nosotros creceremos haciendo lo mismo.

Si, por el contrario, cuando, siendo niños, se han burlado de nuestros sentimientos (nos han criticado cuando nos reíamos, ridiculizado cuando llorábamos o impedido expresar miedo o tristeza), habremos aprendido a ocultarlos y ese temor a expresarlos que nació en la niñez nos acompañará en nuestra vida adulta.

No expresar los sentimientos es una forma de autoprotección. Si no damos a conocer nuestros miedos y nuestras debilidades, los demás no podrán atacarnos, con lo cual estaremos más seguros en presencia de los demás. El problema es cuando comenzamos a tener relaciones más profundas con otras personas, ya sean amistades o de pareja, ya que la no expresión de sentimientos supone una incapacidad para lograr la intimidad total con estas personas.

Por ello debemos intentar aprender a expresarlos, primero con personas de confianza, que sepamos que nos van a comprender. El miedo a expresar los sentimientos nace del miedo a ser rechazados por dichos sentimientos, y la única forma de eliminar ese miedo es darnos cuenta de que podemos tener y expresar
sentimientos sin ser rechazados.