Fagofagia, miedo a tragar
Hay personas para las que comer cualquier alimento sólido puede convertirse en un momento angustioso, y no porque rechacen el alimento en sí, sino porque, cuando tienen que tragárselo, sienten un gran temor a tragar y a asfixiarse por atragantarse con la comida. Este miedo suele ser persistente y estar totalmente injustificado, apareciendo lo que se conoce como fagofobia.

La aparición de este miedo también está ligado a la toma de medicamentos en pastillas o grageas, por lo que puede dificultar que quienes padecen esta fobia sigan un tratamiento médico de forma correcta.

La dificultad para tragar es totalmente psicológica, ya que cuando los pacientes acuden al otorrino y éste les examina el esófago, no encuentra nada anormal que pueda justificar dicha dificultad para tragar. Sin embargo eso no hace desaparecer el miedo de los pacientes, que pueden llegar a sufrir una gran malnutrición por miedo a comer, llegando incluso a ingerir sólo alimentos líquidos o fáciles de tragar después de haberlos masticado concienzudamente para evitar el atragantamiento.

Sin embargo, su comportamiento no es gratuito, ya que el miedo a tragar viene dado por la sensación que tiene el paciente de que se le estrecha la garganta cuando va a tragar, lo que se traduce en el miedo a que la comida se les quede atravesada en el esófago o incluso pase al aparato respiratorio y les produzca la muerte por asfixia.

Normalmente esta fobia está asociada a experiencias de atragantamiento o a situaciones de gran ansiedad o incluso a ataques de pánico, que provocan la sensación de estrechamiento de la garganta y de dificultad para comer. Por ello, una de las principales vías para el tratamiento de esta dolencia es conseguir que los pacientes se relajen para ayudar a la deglución, así como ejercicios de relajación de la musculatura de la cara o desviar la atención cuando se mastica o se traga.