Fantasmas del pasado que te roban la paz
Es habitual que los niños sufran pesadillas por la noche ante el temor que sienten cuando están en la oscuridad. Lejos de la luz, la mente infantil imagina monstruos que le persiguen. ¿Pero qué sucede en la mentalidad adulta? En este caso, los fantasmas no surgen de la oscuridad del inconsciente sino que afloran en la luz de la rutina diaria. Por ejemplo, cuando un hecho del presente te vuelve a recordar un acontecimiento del pasado que pretendes olvidar.

Los fantamas del pasado son esos momentos, situaciones, fracasos, o incluso, personas que formaron parte de tu vida pese a que desde la perspectiva presente, no observes este hecho como positivo sino como negativo. Algunas de estas situaciones del pasado se han convertido en traumáticas, es decir, te atan al ayer de una forma obsesiva y te impiden centrarte en el aquí y el ahora.

Algunas personas como consecuencia de una decepción amorosa se cierran al amor al cien por cien. En realidad, deberíamos tomar la actitud adecuada y pensar que cualquier error del pasado puede ser el punto de encuentro hacia tu verdadero camino. También existen personas que no se atrevieron a apostar por su vocación, porque en algún momento, se encontraron con una persona que cuestionó su talento y su capacidad interior para desarrollar su creatividad en determinado ámbito.

La mayoría de las personas que finalmente han conseguido triunfar en el plano laboral, vivieron de cerca la experiencia de una puerta cerrada en una entrevista laboral, en un centro de estudios o en cualquier otro proyecto. Lo que tienes que hacer con los fantasmas del pasado es aparcarlos exactamente en el lugar donde deben estar: en el ayer. Pero no los lleves contigo a todas horas porque de este modo parece que arrastras una mochila que pesa toneladas de decepción, de amargura y dolor.