Filosofía de una vida plena
Aprender a vivir de la forma adecuada no es tan sencillo porque no existe una ciencia universal sobre las normas de una vida feliz. ¿Por qué? Porque cada ser humano es único e irrepetible. Pero también, porque las circunstancias que rodean la vida del sujeto son únicas e intransferibles. Por tanto, tampoco se puede generalizar, por ejemplo, a la hora de afirmar que la década más feliz es la de los veinte.

Siempre existirá alguien que negará esta afirmación al asegurar que su etapa más completa ha sido la posterior a la jubilación. Por ello, cada persona, a través de sus propios recursos, la creatividad, la imaginación, la superación personal y la introspección debe aprender a vivir de una forma más plena para poder convertir esta vida en una aventura que merezca de verdad la pena.

Resulta toda una tragedia emocional pensar en el final de la vida con la decepción de una existencia amarga y vivida sin un objetivo emocional de fondo. Por ello, apuesta por el cambio desde este instante. ¿Qué estás dispuesto a hacer a partir de ahora para cambiar de vida y empezar a tener más motivación en la rutina?

Se puede tener una vida plena incluso en un momento de dificultad. Por ejemplo, aquellas personas que acaban de perder a un ser querido se pueden quedar con la satisfacción de haberle conocido, haber compartido un periodo de tiempo en común y también, haberle ayudado en todo lo que han podido. La paz interior y la satisfacción forman parte de una vida plena. Sin embargo, en caso de error debes perdonarte de corazón para no arrastrar una culpa innecesaria durante muchos años. Libérate del dolor, de la rabia, de la tristeza e intenta aprender a ser más libre a nivel anímico para ser tú mismo en cualquier circunstancia. Las peores barreras son las que tú te pones a ti mismo.