Flow en la psicología positiva
El concepto de flow, que podríamos traducir como fluir o flujo, es uno de los mecanismos que integran la corriente de la psicología positiva. Fue desarrollado por el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi, quien lo ha definido como ese estado en el que nos encontramos cuando estamos completamente absortos en la realización de una actividad que nos hace disfrutar .

Mientras la realizamos el tiempo vuela y las acciones, pensamientos, ideas y movimientos relativos al desarrollo de esa actividad acuden a la nuestra mente sin pausa, hasta el punto de que podemos desplegar una gran actividad tanto física como mental, según lo requiera aquello a lo que estamos dedicados, utilizando todas las destrezas y habilidades que tenemos.

Todos, en mayor o menor medida, hemos experimentado el flow haciendo cualquier tarea que realmente nos apasiona, bien sea escribiendo, practicando ejercicio o realizando alguna tarea manual, sintiendo una enorme satisfacción y disfrute mientras la realizamos.

Cuando fluimos no tenemos conciencia de ser felices, ya que para ello tendríamos que fijarnos en nuestros sentimientos y dejaríamos de prestar atención a la actividad que estamos realizando, es decir, detendríamos el flujo. Es cuando hemos terminado la tarea cuando nos damos cuenta de que al fluir, somos realmente felices.

Según Csikszentmihalyi, la experiencia de flujo tiene los siguientes componentes:

– Objetivos claros a conseguir con la actividad.

– Concentración en un determinado campo de atención.

– Pérdida del sentimiento de autoconocimiento, dejando de reflexionar sobre cómo nos sentimos.

– Pérdida de noción del tiempo.

– Retroalimentación directa e inmediata, es decir, que los éxitos y los errores mientras desarrollamos la actividad son fáciles de ver, por lo que podemos corregir la conducta cuando sea necesario.

– Equilibrio entre nuestro nivel de habilidad y el desafío de la tarea, no nos resulta ni demasiado fácil ni demasiado difícil.