Fluir al compás de la vida
En más de una ocasión, habrás sentido que tu voluntad se opone a diferentes cambios que se dan en tu vida. Esta resistencia lejos de darte calidad de tiempo, te causa sufrimiento y dolor. La aceptación es una de las bases del bienestar emocional. Una aceptación que implica decir sí a todas las cosas buenas de la vida: placer, alegría, amistad, amor, felicidad… Pero también, apertura para asumir realidades mucho menos agradables como la enfermedad, el dolor y la muerte. No sólo la muerte propia sino también, la de amigos, conocidos y familiares.

Aprender a fluir implica el arte de la relajación. Es decir, dejar que la vida siga su curso sin pretender controlarlo todo al cien por cien. Al revés, es bueno dejar que la vida te sorprenda. Por tanto, ten tu mente despierta para dejar que lo mejor llegue a tu vida. La realidad es que desde el pensamiento negativo, el futuro se observa con mucha oscuridad.

Sin embargo, por suerte, nadie sabe qué es lo que pasará dentro de diez años. Por tanto, ten esperanza, sueña con cambios bonitos, disfruta de todo lo que va pasando e intenta adaptarte al ritmo de la propia vida como si fuese un baile que te conduce hacia el amor a ti mismo.

Cuando aprendes a fluir, estás relajado, tranquilo, en calma porque no pones en marcha el movimiento de defensa o de protección interior. Aprender a fluir con la vida implica desarrollar un gran sentimiento de gratitud hacia todo aquello que te rodea y también, sentir que existe una especie de sabiduría universal que lo rige todo. Imagina por un instante, un momento de tu vida en el que sentiste que todo fluía a su ritmo y te sentías feliz. En ese caso, esta misma sensación será la que tendrás cuando aprendas a bailar al compás de la propia vida y no al compás que marca tu voluntad.