Formas de poner fin al estrés
El estrés es una emoción que puede ser positiva o negativa. Seguramente te resultará curioso pensar que el estrés puede ser positivo. Por ello, te pondré un ejemplo. Cualquier estudiante sentirá cierto grado de nerviosismo en la preparación de un examen. Este grado de intranquilidad aceptable se convierte, precisamente, en un estímulo y en un motor para dar lo mejor de sí mismo delante de los libros y obtener la mejor nota. A veces, el estrés se convierte en un motor que nos ayuda a superarnos a nosotros mismos y que además, también muestra que eres una persona responsable que se implica en aquellos proyectos que le tocan de cerca.

Pues bien, evidentemente, el estrés también puede ser negativo. Cuando se convierte en crónico, es decir, cuando convives gran parte del día con esta emoción hasta el punto de que llegas a somatizarla y puedes padecer dolor de cabeza, problemas de sueño u otro tipo de trastornos que te impiden sentirte en paz contigo mismo.

Existen diferentes formas de poner fin al estrés. En ciertos momentos, puede que necesites de la ayuda de un psicólogo para exteriorizar todo aquello que te preocupa y encauzar tu situación. En otros momentos, deberás modificar tu pensamiento negativo y dar un salto hacia el positivo. Del mismo modo, merece la pena que apuestes por hacer deporte y ejercicio físico, viajar al pueblo el fin de semana para disfrutar del silencio.

Pedirle a tu familia y a tus amigos que no te pregunten nada del ámbito laboral para no llevar los problemas del trabajo a casa y poder desconectar. Pon en práctica el arte del sentido del humor, es decir, aprende a reírte de ti mismo y relativiza las situaciones que vives en la oficina.