Formas de reparar el daño
El ser humano es imperfecto, y además, conviene asumir esta imperfección para entender que en la vida, todos en algún momento nos equivocamos. Cometemos errores, y es de sabios, rectificar a tiempo. Al menos, cuando esa persona te importa lo suficiente como para disculparte por haberle herido. El dolor ajeno también es propio en la medida que existe empatía y que se tiene sensibilidad.

¿Qué formas tienes de reparar el daño? En primer lugar, piensa en qué te gustaría hacer. Es decir, cada persona tiene su propio modo de acercamiento o de pedir disculpas a alguien. La gran mayoría de la gente apuesta por hablar cara a cara y poder exteriorizar los sentimientos en primera persona, resolver los conflictos y las dudas.

Sin embargo, también existen otras fórmulas. Por ejemplo, puedes escribir una carta, expresar cómo te sientes, comunicar un mensaje importante y mostrar que tienes una puerta abierta en tu corazón para el otro. Pedir perdón de corazón es la única forma de reparar el daño. Pero para hacer que las heridas duelan menos también merece la pena mostrar que esa persona te importa mucho como para implicarte en una relación de futuro. Es decir, apuesta al cien por cien, en una amistad con ella.

Una vez que el daño se ha reparado, existe la oportunidad de empezar de nuevo con más ilusión, fuerza y energía. Pero eso sí, conviene entender que la libertad individual hace que el destinatario de esas disculpas no quiera retroceder. En ocasiones, también existen experiencias negativas que nos llevan a cerrar la puerta. De cualquier forma, la vida da muchas vueltas y nunca hay que perder la esperanza de acercamiento porque el destino es imprevisible e incierto. Pedir perdón es un acto de valentía, de humildad y de generosidad, por ello, disfruta del momento y sé feliz de verdad.