Gelotofobia, miedo a la burla
A nadie nos gusta que se rían de nosotros. Todos tememos hacer el ridículo delante de los demás y provocar que se rían de nosotros, incluso si es por un hecho tan fortuito como caernos en medio de la calle. Sin embargo, existen personas para las que la mera posibilidad de que los demás se rían de ellas, ya sea real o esté sólo en su imaginación, las impide llevar una vida social normal, evitando las relaciones sociales y cualquier situación en la que puedan hacer el ridículo. Estas personas padecen lo que se conoce como gelotofobia, el miedo a la risa ajena.

Normalmente la gelotofobia se gesta en la adolescencia, cuando la inseguridad que caracteriza a esta época del desarrollo hace que exista una especial sensibilidad a hacer el ridículo delante de los demás y, si esto ocurre, el sentimiento de humillación sea casi imposible de manejar. Cuando el medio aumenta, la persona que sufre gelotofobia piensa que cualquier burla o risa que oye a su alrededor está provocada por él, y si la situación se agudiza puede terminar sufriendo un ataque de ansiedad, con sensación de ahogo, temblores, mareos, que la obligará a abandonar el lugar o la situación a toda prisa.

El miedo a que la situación se repita hará que el evite cualquier situación en la que se pueda producir el hecho que teme, lo que lleva a la persona a aislarse socialmente y a permanecer en contacto sólo con aquellos con los que está seguro de que no se reirán de él o ella.

Para desactivar esta fobia se debe seguir el proceso de insensibilización progresiva mediante el cual la persona irá poco a poco sometiéndose a situaciones en las que pueda hacer el ridículo o los demás se puedan burlar de él, siempre guiado por un profesional que evite así un daño mayor y lograr que las situaciones se vuelvan tolerables.