Gestos que nos traicionan cuando mentimos
En principio mentir no resulta especialmente difícil. Aparentemente sólo es necesario transmitirle al otro un mensaje que difiera de la realidad. Sin embargo, mentir no es realmente tan sencillo, ya que cuando nos comunicamos con los demás, utilizamos tanto el lenguaje verbal como el no verbal, es decir, el lenguaje de nuestro cuerpo, que no podemos controlar. Aunque nuestra mente sea capaz de contar mentiras, nuestro cuerpo no es capaz de hacerlo. Por ello, recuerda que la próxima vez que mientas, pueden existir una serie de gestos que te delaten.

– La persona que miente suele hacer pausas o tardar en responder a una pregunta y, cuando lo hacen, utilizan respuestas cortas. Esto se debe a que necesitan tiempo para elaborar una mentira, más tiempo del que necesita alguien para recordar una respuesta aunque esté muy nervioso.

– Debemos prestar atención al movimiento de los ojos, un gesto automático que siempre acompaña al pensamiento. Cuando recordamos, tendemos a mirar hacia arriba a la izquierda. Sin embargo, cuando creamos una nueva respuesta miramos hacia arriba a la derecha o hacia abajo a la derecha.

– Cuando decimos la verdad, solemos enfatizar nuestras palabras con gestos de las manos que siguen el ritmo de nuestro discurso y son acordes con él. Por el contrario, quien miente suele utilizar muy poco las manos al hablar. Sin embargo, debemos tener en cuenta que en ciertos ambientes sociales mover las manos al hablar se considera una falta de educación, por lo que personas educadas en dichos ambientes tenderán a mantenerlas quietas, sin que eso signifique que mienten.

– Cuando mentimos, inconscientemente tratamos de ocultar la información verdadera, así como de escondernos para que no nos descubran. Por ello, tenderemos a cruzarnos de brazos y/o piernas.