Grafología y grafoterapia
Cuando escribimos no realizamos sólo un acto mecánico que envuelve nuestra mano, un bolígrafo y un papel, sino que comenzamos un proceso en el que se involucra tanto nuestra mano como nuestro cerebro. Esto hace que, en cierto modo, nuestra personalidad se transmita al papel a través de la escritura, quedando reflejada en aspectos como el tamaño de la letra o la inclinación de la misma.

Del análisis de la personalidad a través de la escritura se ocupa la grafología, que es una técnica de la psicología que permite hacer un retrato psicológico de la persona estudiando su forma de escribir. Y aunque en cierto modo pueda parecer un arte adivinatorio, su importancia es tal que ha llegado a crearse una rama denominada grafología forense, que es una técnica muy utilizada en criminología y es muy utilizada en procesos de selección de personal.

Si analizamos la escritura de una persona podremos conocer los rasgos generales de su carácter, sus emociones, su equilibrio psicológico, su tipo de inteligencia e incluso sus aptitudes profesionales.

De la mano de la grafología apareció la grafoterapia, que es una técnica psicológica que consiste básicamente en una re-educación de la escritura, por la cual se introducen modificaciones en los rasgos o trazos de nuestra escritura que representan las anomalías o trastornos que queremos modificar en nuestra conducta. Esta técnica se basa en la idea de que si nuestros rasgos psicológicos determinan nuestra escritura, cambiando dichos rasgos podremos introducir cambios en nuestra realidad psico-física.

Esta técnica se aplica sobre todo para la reeducación de la escritura infantil, así como problemas de dislexia o trastornos de la escritura (disgrafías). También se pueden tratar con ella fobias, problemas de conducta, estrés, depresión y ansiedad.