Guía de autoestima para hacer que brille lo mejor de ti
Cada persona es valiosa en sí misma porque como recuerda Kant, el ser humano no es un medio sino un fin en sí mismo. Como ser humano ninguna persona puede ser instrumentalizada porque tiene dignidad. Sin embargo, más allá del valor individual, conviene asumir la realidad: puede que sean pocas las personas que de una forma positiva alimenten tu autoestima con regularidad diciéndote cosas bonitas, motivándote o valorando tus puntos fuertes. Existe un gran error, pero habitual desde un punto de vista de la inteligencia emocional: dar las cosas buenas por supuestas. Por ejemplo, los padres no siempre felicitan a sus hijos por sus logros, sin embargo, sí les reprenden en sus errores. Del mismo modo, a nivel laboral, es bastante habitual sentir que el jefe se pone en contacto para corregir un error y no para felicitar por un éxito.

Por tanto, la autoestima y su potencia nace de ti, es decir, lo ideal es que encuentres el equilibrio en la vida a la hora de aprender a relativizar muchas veces, tantos los elogios ajenos como las críticas por un error. Tú eres el mismo en una y otra situación. En los momentos buenos, intenta cargarte de esa energía positiva y en los malos, intenta sobreponerte al dolor pensando que se trata de una situación temporal y no eterna.

Cultiva la autoestima por pura salud emocional: no te compares con nadie más. Estamos en una sociedad en la que parece que el modo de vida adecuado viene impuesto por factores externos cuando en realidad, tu libertad es tuya y solo depende de ti, aprender a quererte más a ti mismo y elegir la vida que de verdad quieres tener.

Busca dentro de ti cuando te sientas perdido. Encontrar la respuesta fuera de uno mismo, muchas veces, es complicado porque te hace perder el equilibrio.