Habilidades para seducir
Detrás del arte de la seducción no existe una cualidad innata sino mucho entrenamiento práctico que se va perfeccionando a base de ensayo y error. ¿Por qué merece la pena aprender a seducir? Porque dicha capacidad te ayuda a hacer nuevos amigos, también, te permite triunfar en la vida en tanto que tienes la capacidad de transmitir el magnetismo que brota de la autenticidad y por supuesto, tendrás más opciones de enamorar a tu alma gemela.

Está claro que la seducción se hace más difícil en tanto que cada persona se siente seducida por unos valores diferentes, por un tipo de carácter concreto y por una belleza particular. Por ello, no existe la fórmula mágica a la hora de seducir en base al objetivo. Por ello, debes partir de ti mismo para mostrarte tal y como eres, natural, mostrando tus puntos positivos y también, mostrando cierta receptividad hacia los demás. De este modo, aquellos que se sientan atraídos por tu carisma querrán estar cerca de ti.

Dentro del ámbito de la seducción, las habilidades sociales juegan un papel determinante. Por ello, es fundamental poner en práctica la empatía, ser generoso con los demás, aprender a escuchar, utilizar la comunicación asertiva, hacer la vida agradable a los otros… En la medida que das, ese bien también vuelve a ti en forma de reconocimiento, cariño y afecto.

La seducción siempre se funda en el bien. Al menos, así sucede cuando admiras algo que es de verdad. Por ejemplo, puede suceder que a veces, te fijes en alguien que con el paso del tiempo te das cuenta que no merece la pena. En ese caso, te has dejado cegar por un bien artificial. Por suerte, lo ficticio siempre cae tarde o temprano para dar paso a la realidad de la personalidad de cada uno.