Qué hacer cuando nadie cuida de ti
En el día a día, lo importante es que seas tú quien cuide de ti sin esperar que siempre esté cerca una tercera persona que pueda darte aquello que necesitas. Existen momentos puntuales de máxima soledad en los que la persona sí siente a nivel interno el deseo de una ayuda externa. En ese caso, recuerda que puedes dar el paso de pedir tú esa ayuda porque es muy importante tener iniciativa y tener una buena gestión emocional desde el autoconocimiento. Tú sabes mejor que nadie cómo estás, qué te pasa por dentro y qué necesitas. A nivel profesional, en un momento de dolor es posible contar con el apoyo de un psicólogo o de un coach dependiendo de las circunstancias.

Cómo cuidar de ti

Para cuidar de ti, en primer lugar, tienes que tener claro lo que no debes hacer. No te encierres en casa, ni tampoco te encierres en ti mismo porque las penas pesan mucho más desde el aislamiento y la soledad.

Aunque te suponga un esfuerzo añadido, mantén el contacto con entornos sociales en los que poder actuar, desconectar y salir de tu propio mapa del mundo para poder relativizar tu situación. Cuando centras toda tu energía vital sobre un asunto, ese problema se vuelve gigante.

Tampoco debes castigarte o culparte por lo que te pasa ya que eso no te aporta nada bueno. Piensa en qué puedes hacer tú para mejorar en algo tu situación. En ese caso, elabora un plan de acción. En la vida existen diferentes caminos, por tanto, opta por el plan de acción que te haga sentir más cómodo a ti.

Cuando estás débil tienes que evitar cargar con más peso del que realmente puedes sorportar. Por tanto, aprende a deicr no y a marcar límites a los demás.

Qué hacer cuando nadie cuida de ti

Lo que sí debes hacer

Para cuidar de ti, en primer lugar, tienes que darte la oportunidad de confiar en alguien. Las personas te sorprenden cuando menos te lo esperas. Piensa que gracias a las nuevas tecnologías también puedes contactar con tus amigos en la distancia o incluso, buscar recursos de ayuda online.

Descansa, refuerza los hábitos de vida sana, como por ejemplo, los paseos al aire libre. En esos instantes, apaga el teléfono móvil. Cuando te sientas solo también puedes buscar refugio en un buen libro, en una película o en cualquier forma de expresión porque toda comuicación pone en contacto al hombre con su alma.