Haz algo te guste guste cada día
Intenta hacerte la vida agradable siempre. Para lograr este objetivo, no renuncies a tus pequeños placeres, ni tampoco a tu propio espacio. Es decir, cada día de tu vida, sin que sea egoísta, tienes que hacer algo que te guste de verdad. ¿En qué te ayuda este hábito?

En primer lugar, tu estado de ánimo es mejor cuando sabes que en la jornada vas a hacer algo que te encanta. Por ello, el placer actúa como un motor que te mueve a modo de motivación. De esta forma, es ideal para liberar el estrés acumulado y la tensión arrastrada por las preocupaciones personales y laborales.

La falta de tiempo es una de las principales razones por las que muchas personas renuncian a su propio placer. Sin embargo, el tiempo se estira como si fuese un chicle cuando aprendes a organizarte mejor. Dando prioridades, renunciando a obligaciones que no te hacen sentir bien y buscando las formas de poder mirar por ti y por tu bienestar.

Para empezar a disfrutar más cada día, puedes elaborar una lista de cosas que te gusten mucho para poder disfrutarlas de una forma alterna en la rutina. Por otra parte, no renuncies a los grandes placeres culinarios, por ello, cuida también tu menú para alimentarte sano y a la vez, disfrutar como un niño. Aquí tienes algunas ideas que pueden servirte de ayuda: disfruta de una sesión de belleza, lee una revista, ve al cine para ver una película, lee un libro alegre, queda con tus amigos, asiste a una conferencia, pon en práctica tu autonomía y haz planes en solitario…

Cuida de ti para que tu vida sea un poco mejor cada día. Y para no renunciar a tu felicidad por descuidar los pequeños detalles que son lo que hacen que tu vida sea bella.