Hazte cargo de ti mismo
Cuando somos niños, sabemos que siempre tenemos a alguien detrás que se preocupará de que no nos suceda nada. Siempre hay alguien que nos consuela, nos apoya y nos anima en los momentos en que lo necesitamos.

Cuando vamos creciendo, tenemos que aprender a dejar atrás esta protección y a no esperar que los demás, ya sean nuestros padres, nuestros amigos o nuestra pareja se haga cargo de nuestra vida, nuestras emociones y nuestros sentimientos. Este hacernos cargo de nosotros mismos forma parte del proceso de maduración emocional que nos va a llevar a ser adultos desde el punto de vista emocional, no cronológico.

La madurez emocional no tiene nada que ver con la edad, y muchos conocemos a personas adultas, incluso ya padres o madres de familia, que siguen esperando que los demás se hagan cargo de ellos, que satisfagan sus necesidades, que cumplan sus deseos y que los ayuden a soportar los momentos duros o de desánimo de sus vidas.

Hacernos cargo de nosotros mismos significa aprender a cuidarnos en todos los órdenes de nuestra vida, aprender a que habrá momentos emocionalmente duros en los que no tengamos a nadie en quien apoyarnos y deberemos ser nosotros quienes nos mimemos, nos animemos y nos ayudemos a salir adelante.

También significa hacernos responsables de nuestra vida. Dejar de ser víctimas y de quejarnos por todo lo que va mal y poner los medios para mejorar aquellos que podemos mejorar y para cambiar aquello que no nos gusta. También consiste en luchar por conseguir nuestros sueños, por nuestra felicidad, por nuestro bienestar físico y emocional.

Por ello muchas personas encuentran gran dificultad en lograrlo. No confían en sus capacidades, en sus fortalezas y creen que no serán capaces de afrontar su vida sin muletas emocionales. Dejar atrás estas muletas y tener el valor de confiar en nosotros mismos es el primer paso hacia la madurez emocional.